Primero fue medir y llevar las historias al show
La primera versión apareció en junio con tres piezas: un formulario para enviar la experiencia, un panel privado para revisarla y una presentación visual para convertir los reportes en un episodio.
Eso resolvía la parte operativa, pero todavía dejaba varias preguntas abiertas. ¿Qué pasa con un reporte después del video? ¿Cómo comparas Lima con una provincia que tiene dos casos? ¿Una prueba por Wi-Fi debe pesar igual que otra por cable?
La respuesta no fue añadir un ranking más. Fue aceptar que una medición sin historia, lugar y contexto se vuelve muy fácil de malinterpretar.
La decisión que ordenó todo
Solo internet fijo
El proyecto llegó a contemplar servicios móviles, pero mezclarlos con conexiones de casa producía comparaciones flojas. Concentrarnos en internet fijo hizo que planes, mapas y mediciones hablaran el mismo idioma.
Los reportes dejaron de desaparecer
Al comienzo, el corte de cada episodio era el centro del sistema. En agosto cambió la idea: los episodios podían congelar una selección, pero el archivo público debía conservar todas las experiencias válidas.
Eso permitió crear el mapa, filtrar por departamento y distrito, separar reportes verificados de pendientes y mirar la historia acumulada de cada operador. La página empezó a servir incluso cuando no había un video nuevo.
También apareció una regla que hoy parece obvia: la ausencia de reportes no demuestra ausencia de cobertura. Un mapa vacío puede significar simplemente que nadie participó todavía.
La promesa oficial entró a la comparación
La otra mitad del proyecto llegó desde el registro de planes de OSIPTEL. Ya no bastaba con mostrar cuántos Mbps midió una persona. Había que contrastarlos con velocidad contratada, precio, tecnología y la cobertura que cada empresa declara.
Ese catálogo empezó a actualizarse semanalmente y a guardar diferencias entre una semana y otra. Si cambia un precio o desaparece una oferta del registro, el sistema puede detectarlo sin reescribir a mano las escenas.
Pero acá también hay un límite: OSIPTEL muestra la oferta declarada. No garantiza que un técnico pueda instalarte el plan en tu dirección. La ficha ayuda a preguntar mejor; no reemplaza la confirmación del operador.
Cambio importante
El show y la web leen la misma base
Las fichas públicas, los rankings y las escenas ya no mantienen copias distintas de los planes. Una sola fuente alimenta todas esas superficies, reduciendo contradicciones.
Después vino la parte menos vistosa: moderar
Cuando aumenta la participación, también aumenta la posibilidad de duplicados, capturas recicladas, errores y ráfagas que intentan inflar una marca. Ignorar eso habría sido mucho más cómodo. También habría destruido la credibilidad del proyecto.
Por eso ahora existen comprobaciones de recibos de medición, límites de envío, idempotencia y señales anti-spam. Una coincidencia sospechosa no borra automáticamente a nadie: manda el caso a revisión humana.
La filosofía es simple. Mejor dejar un reporte pendiente que publicar una certeza falsa. Y mejor conservar la evidencia auditada que hacerla desaparecer cuando incomoda.
La página necesitaba explicar, no solo calcular
En septiembre aparecieron la metodología y este archivo editorial. No para rellenar la web con texto, sino porque los números ya estaban pidiendo explicaciones.
¿Por qué cable pesa más que Wi-Fi? ¿Por qué diez reportes no convierten una marca en campeona nacional? ¿Qué significa recibir más de 200% de una velocidad contratada? Si esas decisiones quedan escondidas en código, la persona solo ve un resultado y tiene que confiar ciegamente.
Prefiero lo contrario: mostrar la muestra, la fuente y el límite. Que puedas estar en desacuerdo con la lectura, pero no tengas que adivinar cómo llegamos a ella.
Lo que falta
Más país, no solo más funciones
El siguiente salto no depende de añadir veinte botones. Depende de reunir más mediciones comparables fuera de Lima y Callao y mantener la revisión a medida que crece el archivo.
En qué se convirtió
Prueba tu Plan sigue midiendo velocidad. Pero ahora también conserva experiencias, compara oferta oficial, organiza el show, documenta cambios y publica lecturas que cualquier persona puede revisar.
No quiero que sea una máquina de declarar ganadores. Quiero que sirva para llegar a una contratación con mejores preguntas y a un reclamo con mejores pruebas.
La tesis original sigue intacta: contrastar lo que prometen con lo que entregan. Todo lo demás creció alrededor de esa frase. Y mientras la página no la pierda de vista, vale la pena seguir construyendo.