Sesgo territorial

Lima sigue hablando más fuerte que el resto del Perú.

La primera quincena de septiembre reunió reportes de 12 departamentos. Suena nacional, hasta que miras la distribución: 54 de 66 mediciones verificadas llegaron del departamento de Lima y el Callao.

Por Arturo GogaPublicado: 21 de septiembre de 20266 min de lecturaMuestra: 66 reportes verificados en 12 departamentos y 39 distritos

81.8%

Lima y Callao

12

reportes del resto del país

12

departamentos representados

Tener reportes en 12 departamentos no significa tener una muestra equilibrada. Presencia no es representación.

La idea clave

El mapa crece, pero no crece parejo

Entre el 1 y el 14 de septiembre llegaron mediciones desde lugares tan distintos como Piura, Loreto, Cusco, Puno, Arequipa, Junín y Áncash. Eso es excelente porque el internet peruano no termina en la Costa Verde.

El problema aparece al contar. El departamento de Lima aportó 51 reportes y el Callao, 3. El resto del país aportó 12. La diferencia sigue siendo enorme.

No es culpa de los datos ni de las personas que participaron. Es una consecuencia natural de una convocatoria que todavía llega con más fuerza a la audiencia limeña. Pero si no lo decimos en voz alta, el mapa puede parecer mucho más nacional de lo que realmente es.

Ojo

Gris no significa “sin cobertura”

Un distrito sin reportes solo significa que todavía no recibimos una experiencia verificable desde esa zona. No demuestra que un operador no llegue ni que el servicio sea malo.

Un promedio nacional puede borrar el problema local

El internet fijo es brutalmente local. Cambia por distrito, por urbanización, por edificio y a veces hasta por la caja de distribución que te tocó. Una marca puede funcionar de maravilla en una zona y convertirse en una pesadilla diez cuadras más allá.

Por eso un ranking nacional parece tan tentador y, al mismo tiempo, tan peligroso. Junta redes, tecnologías y condiciones distintas en una sola tabla. Si encima la mayoría de respuestas viene de Lima, el resultado puede terminar describiendo a Lima con una bandera del Perú encima.

La pregunta útil no es solamente “qué operador sale primero”. Es “qué experiencias comparables existen cerca de donde vivo”. Ahí el mapa empieza a aportar algo que una publicidad nunca te va a contar.

Tampoco vale fabricar equilibrio

Podríamos hacer que cada departamento pese lo mismo y producir una tabla visualmente hermosa. Sería falso. Un departamento con un reporte no tiene la misma evidencia que otro con cincuenta.

También podríamos ocultar Lima para que las regiones “se vean mejor”. Eso tampoco arregla nada. La salida honesta es mostrar el número, dejar clara la concentración y esperar a que la muestra crezca.

Cuando hay pocos casos, mostramos la experiencia individual. Cuando aparecen suficientes reportes comparables, recién calculamos una señal agregada. No vamos a inventar certeza para rellenar el mapa.

La oportunidad

Cada reporte regional pesa muchísimo

En una zona con poca información, una medición bien documentada no es “una más”. Puede ser el primer punto de comparación para todo un distrito.

Qué necesitamos ahora

Necesitamos más reportes de provincias, sí. Pero no cualquier cosa con un número grande. Necesitamos pruebas con distrito correcto, velocidad contratada, precio, tipo de conexión y un comentario que explique si la medición coincide con la experiencia diaria.

Una prueba por cable ayuda a separar la red del operador del Wi-Fi de la casa. Una prueba por Wi-Fi también sirve, siempre que la identifiquemos correctamente. Y una mala experiencia vale tanto como una buena si viene acompañada de datos que podamos revisar.

Si estás fuera de Lima y ya mediste tu conexión, tu reporte puede corregir un sesgo real de este proyecto. No para hacer quedar bien o mal a una marca. Para que el mapa se parezca un poco más al país.

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